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jueves, 1 de diciembre de 2016

Tres películas sobre el canal de Castilla



Recorrer el camino de sirga que acompaña al canal de Castilla (desde Alar del Rey hasta Medina de Rioseco, 160 kmts.) es una experiencia inigualable. Esto se puede hacer caminando, en bici (o en bici eléctrica) o en una piragua. De cualquiera de las tres formas, ya digo, es una experiencia única. ¿Y por qué? Pues muy sencillo: porque durante el tiempo que tardes en hacerlo vas a estar completamente solo, que eso sí que es raro en esta civilización en que estamos inmersos... Bueno, no os alarméis, porque hay muchos pueblos a la vera del camino en los que beber cerveza y comer de todo; y albergues y hostales, aunque quedarse a dormir en el campo no tiene precio, pero bueno, eso va en gustos.
Si lo que quieres es soledad, con el único acompañamiento de chopos, olmos, pajaritos, rapaces, lagartijas, zorros y otros muchos animales salvajes de los que nunca sabrás el nombre, espera a que acabe la primavera (de mayo a septiembre, ambos incluidos, son los mejores meses), échate el macuto a la espalda, coge un saco y métete en el camino: no lo lamentarás.
    Como yo lo he recorrido varias veces (unas hacia el sur y otras hacia el norte), me ha dado tiempo a hacer multitud de fotos y trozos de película en los que se ilustra este viaje sin igual, y por si alguien siente curiosidad, a continuación pongo algunos enlaces en los que puede verse:









Datos y fotos sobre el canal de Castilla


Más datos y fotos sobre este asunto.







Que lo paséis bien.

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Y ya de paso, si te ha gustado lo anterior, puedes mirar aquí:




miércoles, 2 de noviembre de 2016

Agua



Estas son unas fotos acerca del agua, uno de los elementos primordiales según algunos griegos de la antigüedad. Están tomadas en las orillas del canal de Castilla, lugar que merece ser visitado y paseado.


 
Aspersores regando los campos. El agua del canal se utiliza, sobre todo, para regadío.

Aliviadero de una de las esclusas

Si quiere ver cómo es este lugar, el canal de Castilla, puede echar una ojeada a la siguiente peli, que sólo dura tres minutos: http://youtu.be/BZM1gvmW0fc




Bueno, y ya puestos, también puede mirar esto otro:




martes, 16 de agosto de 2016

Semilla de chopo con paracaídas



Esta es una semilla de chopo, también llamado álamo, que, como se ve, lleva un artilugio muy ingenioso que le permite ser transportada a grandes distancias. Se trata de esa especie de pelusa blanca que tiene forma de paracaídas. El conjunto. que es diminuto (compárese con los dedos que la sostienen), se desplaza por el aire arrastrado por las corrientes, y de esta forma consigue posarse al fin en tierra en algún lugar distante, en donde germinará (o no, claro, pero como hay muchísimas...). De esta forma, el árbol se asegura la descendencia.

Este es uno de los múltiples mecanismos que la naturaleza (o el Cosmos, vamos, pero en cualquier caso nuestra madre) ha inventado y puesto a punto para asegurar la continuidad de las especies. Y ahora viene la segunda foto, y contemplándola uno no puede por menos de preguntarse: ¿qué tenía de especial el código genético de la semilla que hizo germinar semejante árbol?, que también es un chopo.


Estas fotos están tomadas en las orillas del canal de Castilla, lugar que merece ser visitado y paseado. Si quiere ver cómo es este lugar puede echar una ojeada a la siguiente peli, que sólo dura tres minutos: http://youtu.be/BZM1gvmW0fc







Bueno, y ya puestos, también puede mirar esto otro:





domingo, 31 de julio de 2016

Paseo higiénico por mi pueblo



Traigo hoy aquí una peli –que no todo van a ser libros–, cuyo título es el de esta entrada, Paseo higiénico por mi pueblo, que esto de caminar es muy sano y hay que practicarlo a menudo. Además, el territorio por el que lo hago, como se verá, es muy campestre y bonito. Y es que el recorrido pasa por lugares muy curiosos, que parecen sacados de algún cuento de esos de los que hablan las leyendas antiguas. Desde luego, nada que ver con lo que actualmente se estila, todo ese rollo macabeo de los gimnasios grises de cristal y aluminio –y demás embustes– que tanto aparecen en la tele. Para contemplarlo hay que ir a este enlace:


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Y como de costumbre, no se pierda esto:

sábado, 20 de junio de 2015

Correría por Castilla



Lo que sigue pertenece al último de mis libros, el que se llama Correría por Castilla y detalla un viaje por los caminos de sirga, aventura en la que me metí durante el verano que ha transcurrido. Después de escribir un montón de novelas, caigo en la cuenta de que aún no he tocado el género libros de viaje, y me ha divertido hacerlo; claro, que la excursión ha valido la pena.
Del contenido, unas doscientas y pico páginas, he extraído tres que se sitúan al final, y aquí las pongo a modo de ejemplo. El protagonista protesta, pero no es para menos, pues tras diez días recorriendo campos casi deshabitados y tratando con las gentes castellanas, ¿se imaginan ustedes lo que es volver a la civilización y sus usos? Son asuntos tan dispares que me parece que en realidad refunfuña poco, que mucho más podría decir..., pero, en fin, dejémoslo así por el momento.

...

[1]

El tramo que recorro no es muy sombreado, aunque paso por una esclusa con su correspondiente y enorme fábrica de harina, esta en plena labor –a juzgar por el ruido–, pero lo que más me sorprende, sobre todo al final, es que conforme me aproximo a la ciudad comienzan a aparecer indicios de lo que llamamos civilización. Sí, porque por aquí la gente no saluda, es curioso. Me cruzo con dos o tres corredores modernos de esos que visten de colores, llevan auriculares y –lo que se deduce de su aspecto– entre col y col frecuentan los gimnasios, y ninguno dice una palabra; ni miran. Ellos, a lo suyo. ¡Qué diferencia con las personas que hasta aquí he encontrado!, porque la gente del campo de Castilla, la gente con la que me crucé en el camino, mira tú por dónde, es de lo más amable que pueda uno imaginar. Todos saludan atentamente, se interesan por lo que haces o dejas de hacer, te aconsejan lo que les parece más conveniente y, llegado el caso, te invitan a tabaco o a una caña.
–Bueno, o a una paella.
–Desde luego; o te llevan a una multitudinaria fiesta del barroco regada con champán e iluminada por un sinnúmero de velas colocadas sobre candelabros.
–Ya. Esto último ha sido el no va más. ¡Menudo colofón!
Y de esta manera, sin hacerme eco del mutismo de quienes están imbuidos por los antipáticos usos de las ciudades, con las imágenes de la fiesta de anoche bailándome ante los ojos hago caso omiso y acelero el paso.
–La verdad es que una rusa bien traída te puede poner los puntos como una moto. ¡No sabéis lo que os perdéis, esclavos!

...

[2]

En las terracitas de la gran calle sólo encuentro avisos de comida basura, es el verano en la ciudad y la gente me mira con recelo porque pocas veces se ve a alguien con una mochila a cuestas por vías urbanas.
–Y menos con alpargatas.
–Pues no sé qué tendrán que decir, que esto es lo único que veo que sea genuinamente de la tierra. ¡Menudos traidores! Se han pasado al enemigo... Míralas, todas con bailarinas...
En un paso de cebra se me atraviesa un gracioso que tiene mucha prisa, un calvorota de veintipocos años con camiseta negra de tirantes que va en un descapotable diminuto y hace como que no me ve, va mirando para Cuenca y a lo mejor es verdad que no me ha visto, que mucha cara de espabilado no tiene; lo más seguro es que le hayan dado el carné en una tómbola.
–Ya; hay gente pa todo.
Si uno se fía de las encuestas llega a la conclusión de que el urbanita es un ser muy fino, respetuoso (hay que tener más respeto, dicen a veces con unción los cursis), legal y superguai, y cuyas principales aficiones son la lectura de libros y las audiciones de música refinada, pero a poco que se escarbe resulta que este es un territorio de necios, de ineducados y analfabetos que repiten como cotorras las consignas que aprenden en la tele, y como ovejas se acercan a las urnas el día que les han señalado, y cuyas verdaderas aficiones, como todos sabemos, son en realidad el fútbol, el cotilleo y la pornografía, y luego se atreven a infamar, o lo intentan, las tierras libres que tienen aquí al lado, que ni siquiera conocen, en donde canta la alondra y el águila se remonta, y las hojas de los álamos, y el ruido del agua que corre, llevan a sus últimos extremos las melodías susurrantes que son las únicas que no dañan los oídos... En fin, el mundo al revés.


...

[3]

Pasa una nube.
–Pues hete aquí de nuevo. Se acabó la excursión.
–Ya... Se acabó el camino infinito pleno de lugares solitarios y misteriosos, y los pueblos de piedra, adobe y ladrillo, y las gentes sencillas y bienintencionadas y los animales del mundo casi deshabitado, las rapaces que cuando pasas alzan el vuelo desde las ramas más altas y los pajarillos que sin cesar pían y revuelven con sus continuos juegos, y las ranas que se arrojan al agua ante la presencia extraña... Y los gallos que anuncian el amanecer, y los sapos y las cigarras que cantan por la noche a la luna y las estrellas, el Triángulo del Verano y tantas otras que tardarás en volver a ver...
–Y a los planetas.
–Sí, y a los planetas, y a las estrellas fugaces que de lado a lado del firmamento trazan su rauda luz... Se acabó todo eso, aunque esperemos que lo que se avecina sea tan sólo una situación pasajera, una mínima pausa entre dos revoluciones, porque las revoluciones, lo que son las cosas..., se llevan dentro.


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También se puede ver esto


y esto otro








jueves, 4 de septiembre de 2014

El canal de Castilla visto por un caminante


Aquí se describe el recorrido que, caminando, he hecho durante algo más de una semana de agosto de 2014: de Alar del Rey a Paredes de Nava, y luego el tramo que va desde El Serrón hasta Palencia. Son casi doscientos kilómetros, pues a los propios del camino que va junto al canal, hay que sumar los que haces cuando te acercas a los pueblos que te van saliendo al paso, que son bastantes.

Lo que se puede ver son fotos en su mayor parte, aunque hay un mapa y alguna recomendación para quienes se sientan tentados de iniciar el camino, que, por cierto, es muy bonito, solitario (o sea, sin coches) y totalmente llano, como es de esperar si se camina junto a una vía de agua.

La dirección es esta:
https://docs.google.com/presentation/d/1eVkXZLdJBtJgcSuY00iC3YuXXBVKW_tYbiVhjAJSVqM/


 Y como colofón acerca de este mismo asunto, también se puede ver esto:

http://youtu.be/BI7_v7TKZWI