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domingo, 25 de octubre de 2020

La sinopsis de una narración, pieza fundamental para promocionarlo

 

Los elementos claves para promocionar un libro son tres: la portada. el título y la sinopsis. Los dos primeros son quizá los más importantes, pues ¿a quién va a atraer una portada disonante, con los colores encontrados o confusos o el tipo de letra ilegible o desacorde con las imágenes que en ella haya? Y del título también podríamos decir algo: lo primero, que debe sugerir lo que en el interior se encuentra, y lo segundo, que es preferible que sea corto, de dos o tres palabras si es posible, como sucedería en Viaje al verano, Chica encuentra chico o Europa barroca. Y si puede ser de una sola, como en Tormento, Tristana o Nazarín (las tres de Galdós), mejor aún.

Una vez que el posible lector haya sido sugestionado por estos dos componentes, seguramente le darán ganas de averiguar qué hay ahí dentro, para lo cual es posible que lea la sinopsis, compendio o resumen de lo allí expuesto, por lo que esta debe estar exquisitamente redactada y no sobrar ni faltar ni una coma. No es fácil, y si se te resiste, déjalo para el final. Verás cómo, una vez que la tengas escrita, te resulta más sencillo, llegando el caso de surgir de tu entendimiento como el agua de una fuente.

Por ejemplo:


 

Esta es una mis novelas, y cuando la escribí hice varias de esas sinopsis. Tres de ellas son estas:

 

Crucita y yo

Esta es la vida de dos hermanas. La mayor se llama Nastasia, que con su madre emigró a la capital del reino cuando era pequeña. Veinte años después su madre volvió a quedar embarazada y tuvo otra hija, Crucita.

Las mujeres de este libro son fantásticas: Nastasia, Crucita, la abuela de las niñas, la madre, la tía Conchita –personaje de carácter…

Entre los hombres, en cambio, hay de todo. Del padre, mejor será no decir nada. El Rockero —el Rockero solitario—, el novio de Nastasia, es de lo que no hay, y los novios de Crucita son dos: Atahualpa, el bueno, y Rafa, del que igualmente callaremos.

Parece sencillo, pero no lo es tanto. Durante casi 700 páginas sucede de todo…, aunque no me tomaré el trabajo de destriparla: el que quiera enterarse, que la lea.

 

Lo anterior es un resumen sucinto, al alcance de todos los públicos, de lo que en las páginas del libro se cuenta. Sin embargo, esta labor (una síntesis de la narración) se puede abordar de mil maneras, y para que se vea que lo que digo es cierto y todo es cuestión de echarle más o menos fantasía al asunto, he aquí otra: 


Crucita y yo

Crucita, niña rizosa, poetisa, trigueña, ojizarca..., y lo que es más, chavala espectacular, parlanchina a más no poder y señalada por el dedo del Cosmos, que no es cosa que se vea todos los días. Ser privilegiado, en suma, cuyas andanzas son largas y enrevesadas, sí, muy aparatosas y teatrales, y movidas...

Crucita, a quien también se conoció como Maricruz (pero eso no se dice porque es nombre de gallina), o como rubia, bella durmiente, niña pequeña, especie de maciza y otros muchos adjetivos del mismo tenor, nació de unos seres que se querían; vivió a cuerpo de rey toda su vida; se reprodujo, aunque no sin dificultades, y enfiló el camino hacia adelante con la satisfacción del deber cumplido.

¿Aún me escuchan...? Pues les voy a decir más. Palabras acabadas en culo hay muchísimas, casi todas de cuatro sílabas, y las principales son: báculo, cenáculo, pináculo y tabernáculo; vernáculo, espiráculo y oráculo; o bien, espectáculo, habitáculo, tentáculo y obstáculo...

 

Pero no queda aquí la cosa, sino que…

 

Crucita y yo es una novela, pero Crucita, su insigne protagonista, es una niña de las que no se ven –imagino que eso ha quedado claro–, aunque además es…

 

C arismática

R ecomendable

U fana

C aradura

I  lustrada

T eatrera

A tractiva

 

Y uxtapuesta

 

Y

O ptimista

 

 

Otros libros de Camargo Rain en Amazon pueden verse AQUÍ,

 y si lo que quiere es ver fotos que le gustan a todo el mundo...

 

 

 

lunes, 22 de agosto de 2016

Hacer una portada para un libro


Hacer una portada para un libro no es fácil. Es la cara del libro, lo que todo el mundo ve cuando llega y se lo topa por primera vez. Si se piensa (y tampoco hay que pensarlo mucho), en esto sucede como con las personas, que unas te caen bien, otras no tan bien..., y esto a primera vista. Luego sucederá lo que suceda, pero la primera impresión suele ser crucial.
Un libro, por lo tanto, debe necesariamente tener una portada atractiva, y si no lo consigues, date por perdido, pues poca gente va a seguir investigando sobre lo que en su interior se encierra.


 Este libro (Charli en Wonderland), que es una novela sobre las andanzas de la generación que nació alrededor de 1950, una generación privilegiada pues nunca vio una guerra (lejos de las hambrunas y catástrofes que nos cuenta la historia), y durante su infancia y juventud (tiempos que marcan a cualquiera) salieron a la luz elementos que luego se han extendido ampliamente y hoy nos resultan tan familiares como los pantalones vaqueros, los biquinis, el rock and roll y tantos otros que han definido una época, la que entonces comenzó y aún no ha finalizado. Antes de ello, por decirlo así, sólo existía el desierto.
Pues bien, cuando esta narración lleva unos meses dando vueltas por internet, he caído en la cuenta de que la portada que tenía no parece la adecuada, y he inventado esta otra:


 Mejor, ¿no?

¡Ah, sí!... Se me olvidaba decir, a propósito de este asunto, que desde el 22 de este mes de agosto, y hasta el viernes 26 –ambos días incluidos–, podéis bajar gratis la tercera y última parte del libro citado (unas 100 páginas). Ahí podéis juzgar por vosotros mismos si lo que digo es verdad. La portada que he hecho para esta versión eléctronica es la siguiente,

 
y el lugar en donde se descarga (limpio, por supuesto, es decir, libre de virus y otros bicharracos, pues se hace desde la misma fuente, Amazon), es este:


Si queréis saber más cosas sobre esta novela, aquí hay un blog en donde, aderezadas con fotos y otras imágenes, se explican algunas de ellas,


y si realmente estáis interesados en este asunto, que es largo y enjundioso y sobre el que habría mucho que decir, podéis ver esta presentación. Son fotos sin fin con las que se intenta explicar cómo fue aquella época: