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jueves, 7 de noviembre de 2019

Entretenimiento garantizado: lee libros



Ya he dicho muchas veces que leer novelas, narraciones, ya sean antiguas (históricas) o de actualidad, es lo mismo que ver una película. Y al que no vea imágenes dentro de la cabeza leyendo un texto, le falta un tornillo, por decirlo así.
Además, los libros en el lector eléctrico son muy cómodos y manejables: no estorban, no abultan, no cogen polvo; los puedes leer en cualquier parte, en la cama, en una butaca, en la terraza, en el jardín, en un parque, en un autobús o el metro (y así te distraes)…, y mientras lo haces por tu cabeza circulan las mil y mil aventuras de…
Se pueden sugerir unos cuantos: en la Edad Media: la vida y milagros de el calatravo, aunque se llama Dios conmigo. En el siglo XVII: el viaje que sus múltiples ambiciones llevó a realizar al morisco llamado Juan Rui de Velasco, y durante el que recorrió la península ibérica de sur a norte. En múltiples épocas y escenarios: la saga de esta extensa familia a la que caracteriza sus ojos azules.
De la época presente: un viaje que no hace nadie… o la odisea de una niña de las que ya quedan pocas.
Y para los que no les gustan las aventuras, la narrativa, y lo que quieren es aprender algo nuevo, también hay otros: uno de fotografía, otro de cocina y uno más sobre la peliaguda tarea de escribir con tino, que no es parca tarea.

Podría seguir, pero lo dejo AQUÍ.

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Los grandes aficionados a la cocina pueden mirar en ESTE SITIO.
Y los amantes de las fotos pueden hacerlo AQUÍ (en donde hay paisajes que casi nadie ha visto).

miércoles, 14 de noviembre de 2018

La aventura por antonomasia




Imagínese el mundo del siglo XXI. No el de principios (la actualidad, que de sobra conocemos), sino el que se nos viene encima. El mundo de los decenios de los años 30, los 40, los 50..., al final del cuál... 

(esto tiene lugar durante el solsticio de verano del año 2050, o el solsticio de verano del 50, como dice la negra: [...] así que la primera noche, también la primera noche de aquel verano, el verano del cincuenta, mientras la civilización llegó a buscarnos la pasamos solos [...] ),

... sucede el milagro, que milagro fue y estupefactos dejó a los miles de millones de habitantes de nuestro planeta Tierra.
¿Qué fue ello? No lo desvelaré, claro está, pero allí intervinieron fuerzas de las que aún no tenemos noticia. ¿Cómo íbamos a tenerlas, si los seres que las produjeron desdeñaban a la humanidad como interlocutora? ¿Para qué nos iban a necesitar, si ya existen los cetáceos?... Y es que no somos el centro del mundo, como muchos piensan, sino una especie que, aparentemente, está dando sus últimos suspiros.
La aventura de las luces azules es la última de las novelas que estoy publicando, una narración futurista (una fantasía, por lo tanto, y una fantasía bonita), en la que se aborda el problema de la evolución (de la evolución de la materia, se entiende, que desde el big bang no ha cesado de reelaborar sus estructuras, galaxias, estrellas, seres vivos...), lejos, muy lejos de las coordenadas hoy cotidianas, toda esa anticuada e inane jerga de izquierdas, derechas y demás zarandajas con que se entretiene a las por definición acríticas sociedades actuales. Es preciso traer a colación asuntos nuevos, pues el mundo que nos espera no se va a componer de lugares comunes y baladíes y trasnochadas frases hechas.
La aventura de las luces azules es un título que lo define a la perfección. Es una aventura, vaya si lo es –una innumerable sucesión de ellas–, y amén de otros elementos (la superficie de los continentes, sí, pero también la del océano, sus más profundos abismos y la inmensidad de los yermos espacios interplanetarios...), está aderezada por los efluvios –de los que no sabemos nada– de las ondas telepáticas, es decir, las que se supone que emiten –aunque aún no las hayamos detectado– máquinas tan complicadas como los cerebros de los animales superiores. ¿Y quiénes son los animales superiores? Pues se supone que las personas... y los cetáceos. Hay más, y tampoco habría por qué circunscribirse a ellos, pero para no complicar el asunto, los personajes principales de la historia son tres: un europeo que nace el 1 de enero de 2001 –justo con el milenio–; una negra procedente de la selva caribeña y cuya mayor afición es el mar, y un cachalote del océano Atlántico; telépata, por supuesto. Entre los tres dan cuerpo a esta ingente historia –La aventura de las luces azules–, que se extiende durante 100 años y 800 páginas.
Esta no es una narración de ficción científica (impropiamente llamada ciencia ficción), puesto que aquí no se habla de ciencia (o se habla muy poco), pero que inevitablemente cuenta con elementos de ese género, como la telepatía y la presencia de inteligencias extraterrestres. Entendámonos, la presencia, que no quiere decir su aparición en escena en carne mortal, puesto que no creo que estos seres sean tan tontos como para descender a la Tierra que conocemos, y menos con la que está cayendo en la sociedad de analfabetos informáticos que caracteriza los tiempos actuales. Sin embargo, allí están, contemplándonos con estupor desde el lugar que ocupan...

La que publico ahora es la segunda parte, subtitulada Rondeau, y luego, con intermedios de unos meses, seguirán las restantes, Scherzo allucinante y Andante con moto e finale.
¿Qué más quieren que les cuente?, porque podría hablar de tantas cosas... De las aventuras abisales de la negra; de los conciertos de puertas chirriantes en alta mar –puesto que la música es parte fundamental en esta historia; del astronauta perdido para siempre en órbita solar; de la bienaventuranza, especie vegetal de allende los espacios siderales; de la boda por ondas electromagnéticas y los coloquios con seres que están lejos, muy lejos... pero no diré más. El que esté interesado en leer semejante cuento, que cuento es, y provisto de colosal fantasía desbordada (es el mundo del futuro), ya puede hacerlo AQUÍ

La primera parte (Allegro vivace) se puede ver AQUÍ


sábado, 25 de junio de 2016

Lo que lee la gente




Periódicamente se publican estadísticas sobre este asunto, y si vamos a hacer caso de lo que dicen, resulta que la población española (que es el mercado que conozco un poco) dice en un porcentaje de un 50% (todos los números que expongo son redondos) que le gusta leer, y el 50% de ellos, que lo hace habitualmente. Sin embargo, si se consultan las ventas de editoriales, esto no es cierto. Si el 25% de la población española (40 millones de personas) leyera una media de seis libros al año (que es una miseria, uno cada dos meses, y ni se aproxima a lo de habitualmente), las ventas estarían en 60 millones de ejemplares vendidos al año, lo que no se corresponde con la realidad.
Vamos a suponer que los libros pasan de unos a otros y que se venden sólo la cuarta parte, es decir, 15 millones de ejemplares. Bueno, pues tampoco. Las librerías españolas no venden esa cifra ni hartas de vino.
También están los libros eléctricos, de cuyas estadísticas me hago una cierta idea, y después de echar una ojeada en Amazon, por ejemplo, cuyos números se pueden extender al resto de portales, la cifra es aún más baja, y eso que, en general, son muy baratos. Este mercado es el que crece, y supongo que de aquí a cinco años habrá crecido mucho más.
Y en cuanto a qué se lee, la cosa va por géneros. El preferido es, con mucho, la novela puramente rosa, tipo Corín Tellado. Esto ha sucedido siempre (en la época de la autora citada, hace de 40 a 60 años, sucedía lo mismo) y no hay que extrañarse. Lo que se hace extraño, pero este es otro cantar, es que ahora invistan académicos a los superventas, cosa que no sucedía entonces.
Un género nuevo, que está empezando a tener mucho éxito, es lo que llaman new adults. ¿Y qué es eso? Pues pornografía pura y dura, novelas rosas bien trufadas de sexo explícito, y esto tampoco es nuevo, pues siempre se han hecho ediciones deleznables de novelillas para salid@s. Antiguamente se vendían en los kioscos de periódicos (no en las librerías), y el kiosquero las entregaba en bolsas de plástico para que no se advirtiera el contenido.
Otros géneros que despiertan cierta atención en los lectores son la novela de acción (estilo Marcial Lafuente Estefanía, José Mallorquí y etc., aunque estos autores escribían sobre todo del oeste) y la novela histórica.
Y de todo lo demás, ¿qué? Pues muy poca cosa, o nada. Por ejemplo, en Amazon, para su Kindle, podemos encontrar versiones de los clásicos a precios misérrimos o simplemente regalados (como El Quijote), y las cifras de ventas son muy bajas. Es verdad que este libro no es adecuado para chavales (es un libro para personas mayores, y quien diga lo contrario no lo ha leído), y algo parecido sucede con los demás clásicos, los antiguos (Séneca, Cicerón, Marco Aurelio, Plinio, Estrabón, etc.), o los más recientes, como Galdós, cuyos Episodios Nacionales (fantástica y larguísima novela del más puro género de aventuras, que de la manera más fácil, armónica y entretenida te ilustra sobre la historia de España durante la mayor parte del siglo XIX, unas 10.000 páginas en 46 libros distintos) valen 0,90 € para Kindle (lo digo en serio, no es una broma), y ahí está, sin que casi nadie se digne echarle una ojeada. No importa que Galdós sea un genio de la escritura, sino que como es uno de esos antiguos... En fin, ese es el panorama, y este el espíritu de la actual España lectora.
En definitiva, que eso de que aquí se lee... Que yo sepa, hay un 10% de personas interesadas en esto de la lectura (el resto, como resulta notorio, se dedican al zapping, el fútbol, el cotilleo y la pornografía), y de ese 10% se podría decir que sólo el 10% lee libros instructivos, quedando el 90% restante dedicado a lo más despreciable e insignificante de esta gran diversión que constituye la literatura. Pero bueno, esto tampoco es una novedad: con la música (la más bella de las Bellas Artes) o el cine, sucede otro tanto, fiel reflejo del modelo social que nos contiene.

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Nota optimista: mire aquí:
https://www.amazon.com/author/camargorain

viernes, 29 de abril de 2016

2ª parte del «Culebrón yeyé»: aquí llega la continuación de la saga



Ya está disponible la segunda parte del Culebrón yeyé (Charli en la cresta de la ola), que puede verse en el siguiente enlace:


Esta segunda parte (del libro eléctrico) estará gratis desde el lunes 2 de mayo al viernes 6, ambos incluidos, en el enlace de arriba.
 
Pancho, Ríchar y los demás, que de verdad se encaramaron en la cresta de la ola, nos cuentan en esta entrega el tiempo de la vida que se conoce como juventud. Juventud plena, no adolescencia, sino esa larga época (la mejor de la existencia, dirían muchos) en que parece que todo va sobre ruedas. Son los decenios de los 70 y 80 del siglo XX, y en España cambiaron mucho las cosas. Por de pronto la situación política, y de la famosa dictadura se pasó sin mayores traumas a lo que llamaron democracia y a tanta gente encandiló. Nuestros protagonistas conocieron nuevos escenarios e hicieron nuevos amigos, unos músicos, otros dibujantes..., en fin, ya saben ustedes cómo es la cosa, e incluso Pancho (por aludir a un episodio de los que aquí se cuentan) se casó (pues al fin apareció la guapa que siempre anduvo buscando) y tuvo dos hijas..., pero como de esto se habla en el libro, no insisto en ello, que no quiero destriparlo. Como ya dije en la sinopsis, y colorín colorado, que el quiera saber más se aplique al texto o vaya a Salamanca.
Repetiré, eso sí, que si alguien quiere leer el texto completo (100.000 palabras, las tres partes) en un libro de papel, puede ir al siguiente enlace (es baratísimo):